TRUJILLO PAEZ, Diego de: Nació en Trujillo en 1505. Hijo del hidalgo trujillano Hernando de Trujillo y de Francisca de Ocampo, marcharía al nuevo mundo en 1530, en la expedición organizada por Francisco Pizarro cuando fue autorizado por el Emperador para llevar a cabo la conquista del imperio Inca del Perú en las capitulaciones de Toledo (1529).
Aunque son varios los aventureros y conquistadores trujillanos que llevan este mismo nombre, sin que haya relación familiar alguna entre ellos, destaca el de Diego de Trujillo que aquí se reseña por haber escrito una relación del descubrimiento del reino de Perú... con todas las incidencias de esta agitada epopeya y de los turbulentos acontecimientos que la siguieron, cuajados de conspiraciones, asesinatos y guerras, en los que, de una u otra manera, estuvo implicado el cronista, desde 1530, -en que comienza su narración, - hasta 1571, que la concluye.

Como participante en la jornada de Cajamarca y en la prisión de Atahualpa, recibió una parte del tesoro por el emperador Inca, consistente en 3.300 pesos de oro y 158 marcos de plata, con cuya fortuna regresó a España (1536) en compañía de Pedro de Alvarado, por no que no pudo estar en el Perú durante las primeras guerras entre pizarristas y almagristas; como se le acusaría después por el fiscal Villalobos en el proceso contra Hernando Pizarro, como cómplice de la muerte de Diego de Almagro.

Después de vivir diez años en Trujillo, volverá a embarcarse hacia Cuzco (1547) coincidiendo con la rebelión de Gonzalo Pizarro al frente de los encomenderos para evitar la aplicación de la Leyes Nuevas. Diego de Trujillo sintió varias simpatías por el paisano y amigo, - ya que él mismo era también encomendero peruano, -pero no se definió claramente; así, después de la batalla de Xaquixahua (1548) el presidente Pedro de Lagasca premiaría su fidelidad en 1200 pesos de los confiscados a los sediciosos.

Su tranquila vida en Cuzco se vería nuevamente perturbada por el levantamiento de Francisco Hernández Girón, con el que le unía una vieja amistad, por lo que puso de nuevo a Trujillo en aprietos y dificultades. La ejecución de Girón (1554) por el capitán Portocarrero dejó de nuevo a Diego de Trujillo fuera de sospechas, y pudo pasar el resto de su vida apaciblemente en su espléndida residencia cuzqueña como hacendado y tutor de los hijos de Atahualpa, con su esposa de Beatriz de Saldaña. En 1571 redactó su relación, antes citada, muriendo en Cuzco (Perú) en 1574 entre el respeto y la consideración de todos.
Autor:J.A. Ramos RubioVolver a la página de inicio