ARTISTAS TRUJILLANOS EN AMERICA

El presente capítulo ofrece una lista de artistas trujillanos, activos en América desde el siglo XVI. Artistas que destacan por su calidad y número los maestros canteros, al frente de los cuales marchó en 1574 Francisco Becerra, a quien acompañaron o siguieron un poco después sus discípulos Martín Casillas, Alonso Pablos y Jerónimo Hernández, que se establecieron en la nueva España, mientras el maestro seguiría en la década de los ochenta, su camino a las provincias sureñas del Virreinato del Perú. A todos ellos antecedió en su marcha a Indias el cantero Diego de Nodera, que en esta fecha tan temprana como 1541 aparece trabajando en la recién fundada ciudad de Puebla de los Ángeles.
Los maestros cerrajeros forman también un núcleo importante integrado por Pedro y Rodrigo Becerra, hermanos del arquitecto, al que presumimos acompañarían en su viaje a América, Juan Jurado, estante en Indias en 1578, Santos García, y Luis Coronado y su familia, que marcharon a las provincias del Perú en el primer cuarto del siglo XVII.
Entre los plateros, oriundos de Trujillo, encontramos a Francisco de Hervás avecindado en Lima en 1585, y con destino a la ciudad de los Reyes parten sucesivamente Antonio Rodríguez, en 1606, y Francisco Gutiérrez, en 1621. Alonso Vázquez, maestro de ensamblaje, que embarcó en la primavera de 1605, rumbo a las provincias del Perú, y otros.
Muestra singular de la arquitectura de la Nueva España en el s. XVI, los conventos novohispanos constituyen unas de las paginas más hermosas de la pastoral evangelizadora del Nuevo mundo. En aquellas monumentales construcciones aparecen algunas características, cuyos precedentes podemos rastrear en Extremadura. Nos referimos, en primer lugar, a un detalle decorativo, “las almenas”, que coronan en múltiples casos la fachada de iglesias y lo muros de los patios conventuales, y sobre cuyo significado se han vertido diversas hipótesis
En Extremadura existían edificaciones no solo civiles, sino religiosas, coronadas de almenas, ya desde el siglo XV. Así nos lo advierten las Constituciones Sinodales de Don Alonso Manrique (Badajoz 1501), en uno de cuyos capítulos se prohíbe expresamente “encastillar” las iglesias bajo severas penas canónicas. Estas disposiciones episcopales, al mismo tiempo que notifican esta singularidad arquitectónica, justifican la prohibición al indicar que las iglesias se utilizaban con fines bélicos entre las banderías locales, coincidiendo con las ordenadas reales mandando desmochar las torres de los palacios extremeños, desde donde se apostaban aquellos belicosos señores, contra los que hubo de proceder con todo rigor la autoridad regida.
No obstante la prohibición del prelado pacense, las iglesias bajo extremeñas siguieron adornándose con almenas, preferentemente en el coronamiento de torres y ábsides, hasta bien entrado el siglo XVIII, si bien ya en esta época con criterios puramente ornamentales. Ejemplo de estas iglesias “encastilladas” encontramos en Santa Maria del Mercado, en Alburquerque, Calzadilla de los Barros, Calera, Tentudia, San Miguel de Jerez de los Caballeros.... y en la misma Catedral de Badajoz. Por su numero y topología destaca las almenas de la Seo pacense, que rematan todo el ámbito murado del XVI y el campanario de la torre. Derivan en su mayoría de un modelo repetitivo en el Alentejo portugués, del que Badajoz es tributario así como Alburquerque, con ejemplos “achaflanados” y versión otros de un tipo reducido de los pilares alentejanos. La presencia del maestro portugués Gaspar Mendes, que trabajo en la Catedral a lo largo de la primera mitad del XVI, y de otros maestros portugueses, sea tal vez la clave explicativa de esta singularidad arquitectónica del mudejarismo portugués.
Otra circunstancia, que nos hace mirar a Extremadura, como anticipos de las almenas conventuales mexicanas, viene determinada por la presencia de extremeños entre los primeros evangelizadores de la Nueva España. Estos frailes, de la reforma alcantarina, que a pocos pasos de la ciudad de Badajoz habitaban el conventito de san Gabriel, casa madre de la provincia descalza, es un argumento mas para ver en esta singularidad de la arquitectura eclesial bajo-extremeña algo mas que un mero precedente de los conventos e iglesias almenadas de México.

Sin pretender establecer unas líneas generales de comportamiento, aducimos algunas razones, documentadas, que impulsaron en concreto a aquellos trujillanos a emigrar a Indias.
Una idea común parece haber espoleado su voluntad viajera: el atractivo de América, “tierra fértil y exhuberante”, precisan algunos documentos, que encandilaría sus jóvenes fantasías, ofreciéndoles-y esto no era espejismo- campo dilatadísimo en que realizar los proyectos artísticos más ambiciosos, extensos territorios que era preciso poblar de ciudades y monumentos en una empresa de dimensiones colosales, que superaba con creces las obras de los pueblos de Extremadura, en que ellos hasta entonces habían trabajado.
Cierto es que las necesidades económicas forzaron a algunos de ellos a dejar sus hogares y esta circunstancia se refleja en la documentación. El platero Antonio Rodríguez, de partida para Indias, al recibir la preceptiva licencia de su esposa Magdalena Casco, esta se la otorga “para que pase a las provincias del Piru donde tiene por cierto que con el favor de Dios asista a su oficio e gane de comer para que mejor pueda sustentarse...” (Trujillo Archivo de protocolos: Joan de Sanctiago Madrigal, 1606. Leg. 78, fol. 361.). Y no faltan documentos en que se prevé el retorno del emigrante con “hacienda para que con ella venga a su casa a remediarse” (Archivo Histórico de Badajoz. Higuera la Real. Protocolo de Juan García Jiménez, 1619, III, 4. Licencia de María Díaz a su esposo Juan Jiménez, carpintero para pasar a Indias”.
Pero no fueron solo razones de tipo económico- muy plausibles, por otro lado- las que movieron a aquellos trujillanos. El caso de Francisco Becerra, artista de gran predicamento en su ciudad y en los pueblos comarcanos, con numerosos encargos y muy bien retribuido, es particularmente expresivo. En los años de la partida del maestro arquitecto, Trujillo se afanaba en un ambicioso programa constructivo, que daba ocupación a numerosos artistas (“más de cincuenta oficiales de cantería”) en obras religiosas y civiles, y esta tónica no decayó hasta bien entrado el siglo XVII al menos en la arquitectura conventual. La marcha de Becerra se debió a una invitación personal de su paisano Gonzalo de las Casas, que en 1574 se encontraba de vuelta en Trujillo, habitando las casas de su mayoral, labradas por el joven arquitecto. El encomendero de Oaxaca sabemos hizo traer de España canteros y artistas para la edificación y ornamento del convento de Yanhuitlan; aquellos artistas -creemos- no fueron otros que Becerra y sus compañeros, que con él marcharon en 1573 o le siguieron poco después: sus hermanos Pedro y Rodrigo Becerra, maestros de cerrajería, y los canteros Martín Casillas, Alonso Pablos y Jerónimo Hernández, formados los dos primeros en su taller y compañeros en múltiples encargos de la ciudad y comarca. Se les brindaba la oportunidad de una empresa artística, nada despreciable, que superaba cuantas podrían ofrecérseles en Trujillo. Así pues, en el verano de 1573 y aprovechando la marcha del licenciado Granero Dávalos, provisor que fuera del partido de Trujillo y amigo de Becerra, se embarcaban en Trujillo, rumbo a las Indias. Ante ellos se abría la aventura de América en la que su genio artístico desarrollaría cuanto tal vez no hubiera podido en el estrecho marco de una ciudad, que contaba con maestros suficientes para configurar paisajes arquitectónicos.
Este grupo de canteros fue el más importante y el único, hasta ahora documentado que partió de Trujillo en el siglo XVI, desarrollando en el ultimo cuarto de este siglo y comienzos del XVII una intensa actividad artística en las provincias de la Nueva España y del Perú. Algunos descendientes, nacidos ya en América, proseguirían el oficio de sus progenitores, y con ellos se perpetuaría la presencia artística de la vieja ciudad extremeña.
Afincados los discípulos de Becerra en la Nueva España, el maestro, de inquieto caminar, saltaría a las provincias del Virreinato del Perú, cuya capital fue punto de atracción para otros artistas trujillanos inmigrados en la primera mitad del siglo XVII. No en vano la hermosa ciudad de Los Reyes había sido fundada por un paisano, el hijo más ilustre engendraba la ciudad de Trujillo. Perteneciente a una familia de canteros trujillanos, radicados en la ciudad desde fines del siglo XV y cuyas estelas se sigue bien entrado el XVII, interviniendo en obras importantes realizadas en la ciudad y en los pueblos comarcano junto a artistas como Sancho de Cabrera. Los Becerras Diego González y García Carrasco. Es uno de los artistas trujillanos más madrugadores en marchar a América. Aparece en Puebla de los Ángeles en 1541, pocos años del inicio de la ciudad.
En 1545 y con carta de vecindad, lo encontramos contratando la obra del labrado de catorce pilares de cantería para Don Luis de Córdoba.

ALONSO, Juan.- Soltero y de oficio herrador, como su padre. Hijo de Rodrigo Alonso (hijo de Francisca Rodríguez y de Catalina Escobar) y de Isabel Álvarez (hija de Juan Alonso y de María Alonso), con los que marchó a Nueva Salamanca el 16 de enero de 1569, y con su hermano Francisco Rodríguez , soltero. Su madre, Isabel Álvarez, era hermana de Antonio Díaz, casado con Leonor González, con la que marchó a Tierra Firme, y con sus hijos, el 22 de enero de 1569.

ALONSO, Juan- Cantero. Se encontraba en Lima en 1585 y pasó al Perú acompañando a su maestro, el arquitecto trujillano Francisco Becerra en 1573.

BECERRA, Francisco: Es el más famoso artista trujillano de cuantos marcharon a Indias. Nació en Trujillo entre los años 1535-40, en el “Informe de limpieza de sangre”, que hizo en mayo de 1573 ante el licenciado de la Puerta, teniente de corregidor de la ciudad, para pasar a Indias, declara ser hijo de Alonso Becerra y de Constanza Hernández y descendiente por ambas líneas de “hidalgos notorios”. Sin embargo existen discrepancias entre los diferentes autores consultados sobre su fecha de nacimiento. Salió de Trujillo con 36 años. Estuvo casado con Juana González, natural y vecina de Garciaz, “mujer de mediana estatura, de color morena”, hija de Juan de Vergara y “cristiana vieja de padres e de abuelos”, viven ambos en la “collación” de San Martín. Por el testamento que otorgara en 1569, sabemos que no hubo descendencia del matrimonio y que su esposo era cofrade de san Lázaro y de la Cruz, que por entonces gozaban del fervor devocional de los trujillanos.
El propio maestro nos dejó esbozado en leves trazos su retrato físico: “soy hombre de mediana estatura y delgado y poca barba y que tengo los dientes altos, delante los menos y la barba entre rubia y morena”. Su carácter serio, con un toque de altivez, parece desprenderse del interrogatorio de la Probanza de Lima, de 1585, en la que nimbado de una justa fama, optara al cargo de maestro mayor de las provincias de Perú.
Ya en los años 1553-1558 lo encontramos, muy joven, trabajando en las iglesias de Santa María la mayor y en San Martín, bajo la dirección de Sancho de Cabrera. En 1560 acompaña a su padre en la parroquial de Herguijuela y seis años después, ya con calificativo de maestro, iniciará una serie de obras importantes, preludio de su posterior etapa americana.
Su estética supone un contrapunto frente a las corrientes estilísticas, que se dieron cita en Trujillo a lo largo del XVI, y en que confluyen las escuelas toledana y salmantina, de tan amplia repercusión en el paisaje arquitectónico de la Alta Extremadura. Salamanca se hace presente a través de los maestros de la Catedral de Plasencia, especialmente Rodrigo Gil de Hontañón, que visita en alguna ocasión Trujillo, y Toledo influye por medio de la misma familia Becerra, que trasvasan hasta aquí fórmulas de Covarrubias. Francisco Becerra se mueve dentro de estas coordenadas gótico-platerescas, si bien apuntando a una limpieza de líneas y formas, con predominio de los valores puramente arquitectónico sobre los ornamentales.
Esta formación ecléctica, abrirá su espíritu a otras novedades patentes en los grandes encargos a realizar en América. La labor de Francisco Becerra en Extremadura es bastante amplia. Realizará obras de carácter religioso, civil.. Entre sus obras religiosas destacan la Iglesia de Santo Domingo, de Trujillo, en la que interviene como maestro por primera vez, junto a su padree. La estructura se repite mucho, con planta alargada, una sola nave y cabecera ochavada. Este modelo sería similar al utilizado en el convento dominicano de Quito, años más tarde, pero con la incorporación de capillas laterales.
Además también se le atribuyen obras como la Iglesia parroquial de Herguijuela (Cáceres), en cuya fachada emplea una composición muy repetida en las portadas peruanas del siglo XVI, de arco de medio punto, flanqueada por columnas corintias sobre las que se levanta un entablamento que sirve de base a un frontón. Otras obras, como la Iglesia parroquial de Orellana la Vieja (Badajoz), o la Sacristía de la Iglesia de Valdetorres (Badajoz).
En lo que se refiere a los conventos, en Trujillo realizará obras en los conventos de San Miguel, Santa María, San Francisco, Santa Isabel (religiosas dominicas) y la Concepción Jerónima, además de una capilla en el monasterio de Guadalupe en los años 1570/1.
Entre sus obras de carácter civil, destacan las residencias de Isabel de Mendoza, donde presenta la novedad de unir balcón y puerta angulares, dando muestra de su eclecticismo estilístico y sobriedad en la composición y líneas. También realiza el palacio mayorazgo de Gonzalo de las Casas o Palacio de Santa Marta, también llamado “casa del rincón”, cuya portada sigue un esquema similar al palacio de Orellana-Pizarro (obra de su padre). Tiene un vestíbulo con bóveda casi plana y patio cubierto con arcos de medio punto sobre columnas de capiteles corintios. También realizó la escalera de Vasco de la Llave.
Realizará obra para el Ayuntamiento, como la construcción del embalse de la Albuhera, el puente Magasquilla o la excelente portada de la Dehesa de las Yeguas, que aún hoy se dibuja en los campos trujillanos, y cuya estructura de vano adintelado, sobre columnas toscanas y frontón triangular, además de los flameros, repite en sus obras americanas.
La marcha de Becerra se debió a una invitación personal de su paisano Gonzalo de las Casas, que en 1574 se encontraba de vuelta en Trujillo, habitando las casas de su mayorazgo labradas por el joven arquitecto. Con Becerra se marcharon una serie compañeros, en 1573, como Pedro y Rodrigo Becerra, Martín Casillas, Alonso Pablos y Jerónimo Hernández.
Ante la ocasión que le brindaba el provisor del partido, que marchaba a México con un cargo en la Inquisición de la Nueva España, Becerra no dudó un momento. El 17 de mayo de 1573 comparecía ante el licenciado de
la Puerta, teniente de corregidor de la ciudad, solicitando el expediente de limpieza de sangre para pasar con su esposa Juana a Indias. Declararon en su favor los canteros Pedro Hernández, Juan Vizcaíno y el carpintero López Pizarro, todos trujillanos y el primero compañero de Becerra en algunas obras de la ciudad. En junio de aquel año se encuentra el matrimonio en Sevilla, dispuesto, en calidad de criado del provisor Granero Dávalos, a embarcarse en su séquito, y a su lado, tal vez, el grupo de discípulos, Martín Casillas y Alonso Pablos. Atrás quedaba la tierra trujillana, abriéndose un nuevo mundo ante sus pies donde poder llevar su arte.
A principios de 1575 aparece Becerra en Puebla de los Ángeles, nombrado maestro mayor de la Catedral por el Virrey Don Martín Enríquez. El día once de Noviembre de 1575, presenta ante el cabildo eclesiástico las trazas para la catedral. En 1576 es nombrado alarife y fiel de la ciudad de Puebla “por el tiempo que fuere la voluntad de este cabildo".Tal vez a su llagada a Nueva España se acercase a las tierras del encomendero Gonzalo de las Casas, en Oaxaca, que había emprendido la construcción del convento de Yanhuitlán, para cuya obra, trajo artistas de España. Estos prolegómenos americanos justificarían la fama con que el maestro llega a la ciudad angelopolita y se hace cargo de las obras de la Catedral con el sólo título de “ser hombre preeminente en el dicho oficio y en competencia de otro muchos maestros”, según propia declaración. Los testigos de la Probanza de Lima son acordes al afirmar que Becerra sacó de cimientos la Catedral, trabajando a la vez en los conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Luis de dominicos, en San Agustín, así como en los pueblos comarcanos de Teotimehuacan y Cuautinchan.
Pero la obra más importante que realizó el arquitecto trujillano en la ciudad de México fue la consolidación de la iglesia de Santo Domingo en la antigua Tenoctihiclán. Los pueblos comarcanos, Tlalneplanta y Cuernavaca y el marquesado de Tepuztlan, conocieron asimismo la actividad de Becerra, cerrando su etapa novohispana en 1581, en que aparece en la ciudad de Quito.
En la ciudad quiteña comisionado por la Audiencia ejerce el cargo de “partidor de estancias y solares”, da trazas para tres puentes y dirige las obras de los conventos de Santo Domingo y San Agustín. Era un hombre querido de las autoridades, que le aseguraron la nada despreciable suma de tres mil pesos anuales. Pero el espíritu emprendedor del extremeño no se aquietaba en la ciudad de Quito y se abrió a nuevos horizontes.
En 1583, lo encontramos en la ciudad de los Reyes, llamado por su amigo y protector D. Martín Enríquez. Ahora Virrey de Perú, que le encargó las trazas de las Catedrales de Cuzco y Lima. Si bien el virrey murió al año siguiente, la Audiencia le nombraba el 17 de junio de 1584. maestro mayor de la Catedral, asignándole un sueldo anual de ochocientos ducados de plata y casa donde habitar cercana a la obra. Sin embargo las obras no se iniciaron prácticamente hasta 1596, en que toma posesión del virreinato de D. Luis de Velasco, verdadero promotor del templo limeño, siguiendo los planos ideados por Becerra.
En 1585, comparecía el 2 de abril, ante el alcalde don Francisco de Cárdenas para hacer información probatoria de sus trabajos artísticos solicitando del Rey el cardo de “maestro mayor de los reinos del Perú”. El consejo de Indias denegó la solicitud. En contrapartida, el 5 de junio de aquel mismo año el Cabildo de la ciudad lo nombraba alarife mayor. Sus últimas obras fueron unos embalses y los planos para un corral de comedias.
El 25 de abril de 1605, murió Becerra en Lima. Años después, el arcediano D. Juan Velázquez pedía al Consejo de Indias el envío de un maestro capaz de proseguir los planos iniciados por el extremeño y se lamentaba no hubiera maestro capaz de continuar la labor de Francisco Becerra”. Era el mejor elogio póstumo a la memoria del trujillano.
CASILLAS, Martín: Hijo de Pedro Casillas, entró al servicio del maestro Francisco Becerra, para pasar más tarde a América.
En 1571 testifica en la escritura de la obra del monasterio de la Concepción Jerónima, que contratara su maestro y en 1573 asiste con Becerra a la parroquial del lugar d Herguijuela, cerca de la ciudad, percibiendo 45 reales por quince días que trabajó en la obra de esta iglesia.
Es probable que marchara a América con su maestro o le siquiera poco después, en unión de su compañero de taller alonso Pablos.
Trabajó en las catedrales de México, la vieja y la nueva, trasladándose en 1585 a Guadalajara, capital de la Nueva Galicia, que por aquellos años acometía las obras de construcción de su Catedral. En 1599 se subasta la obra de la cubierta del templo, acudiendo a la puja Alonso Pablos “asentador de la obra”. Diego de Aguilera maestro Mayor De la Catedral, y el propio Martín Casillas. Éste se alzaría victorioso, imponiéndose su proyecto de cubrir las naves con bóvedas de crucería, frente al criterio renacentista de Aguilera, que proponía bóvedas vaídas.
Desde entonces la vida de Martín Casillas transcurrió en la capital Tapatía, en la que restan como testimonio de su buen hacer las puertas principales de la Catedral, ya que las cubiertas fueron abatidas por los terremotos que azotaron la ciudad en diversas ocasiones. En Guadalajara “vivió hasta su muerte, perpetuándose la hidalguía de su honrado linaje. Un hijo suyo de igual nombre era regidor de la ciudad en 1610 y su nieto Martín Casillas, clérigo “eminente de la lengua mexicana”, fue beneficiado de los partidos de Zapotlan y Xonacotlan y Juez eclesiástico del Obispado de Guadalajara”. En una relación de meritos, presentada en 1645 por citado clérigo, este referiría como su abuelo intervino en el levantamiento de los indios guachiohiles, a los que “pacifico y quietó con cincuenta hombres a su costa”.

GONZÁLEZ, Hernando: Hijo de Alonso Becerra y de Constanza Hernández. Marchó a Nueva España el 17 de mayo de 1575 acompañado de su mujer Teresa González (hijo de Hernán Gómez y de Francisca Jiménez) y con sus hijos Elvira González, Antonia González y Juan del Bas.
Era hermano del famoso arquitecto trujillano Francisco Becerra, de Pedro Becerra y de Rodrigo Becerra, quienes también pasaron a Nueva España, donde trabajaron como canteros y dejaron huella de sus interesantes trabajos en Catedrales y Conventos.

HERNANDEZ, Jerónimo: Pertenecía a una familia de canteros trujillanos activos en la ciudad desde inicios del siglo XVI, a quienes se deben diversas obras para el ayuntamiento trujillense.
Hijo de Pedro Hernández Tripa y de Catalina González. Trabajo en calidad de oficial con su hermano Hernán González en la obra de la parroquial de Puerto de Santa Cruz, lugar perteneciente a la ciudad de Trujillo, según declara su padre en el testamento que este otorgara el 31 de octubre de 1574 ante el escribano Francesco de Villatoro y en el que testificaron los canteros Francisco Palomo y Francisco Sánchez, esposo de Isabel Hernández, hija del testador. A juzgar por este documento, Jerónimo aun estaba en Trujillo en aquella fecha, por la que su partida habrá de situarse después de 1574 (Testamento de Pedro Hernández Tripa, 31-X-1574, T.A.P. Francisco de Villatoro, 1574, leg. 19, fols. 357-358)..

En 1586 encontramos en la ciudad de Puebla de los Ángeles, ostentando el titulo del “obrero mayor”de la Catedral, y en 1607 el de “aparejador “ de la misma.
Muere en puebla en 1613, perpetuándose su arte a través de que de su hijo Agustín Hernández de Solís, nació en la misma ciudad en 1595, que en 1647 llegaría a ser maestro mayor de la Catedral Angelopolitana. Una hija de Jerónimo Hernández, de nombre Maria Hernández casó en puebla, en 1607 con Nicolás de Montiel, arquitecto y cartero, la natural de la villa de Zafra (Badajoz) a quien se deben diversas en Puebla, Oaxaca y Atilxco.

PABLOS, Alonso: Hijo del cantero Alonso Pablos y de Mencía Alonso, nació en Trujillo en el año 1552. Quince años después, en febrero de 1567, entra de aprendiz del oficio de cantero con Francisco Becerra, comprometiéndose este a tenerlo en su casa durante cinco años (T.A.P. Pedro de Carmona, 1567. Leg. 10, fol. 321). En 1571 aun estaba al servicio de su maestro, testificando en la escritura de concierto de la obra del monasterio de la Concepción Jerónima, junto a su compañero Martín Casillas (T.A.P. Pedro de Carmona, 1571, leg. 15, fols. 559 y ss).
Su marcha a América debió coincidir con la de su maestro Becerra y su condiscípulo Martín Casilla, tal vez en el sequito del licenciado Dávalos, invitados por el encomendero de Oaxaca, Gonzalo de las Casas, para la obra del convento novo hispano de Yanhuitlan.
Trabaja en la Nueva España en el último cuarto del siglo y en los comienzos del XVI, repartiéndose su labor, documentada, entre Guadalajara y Puebla de los Ángeles.
En 1585 licita, como ya dijimos, en la obra de las cubiertas de la Catedral de Guadalajara, con su compañero y paisano Martín Casillas y con Diego de Aguilera, maestro mayor de la Catedral.
Años después, 1605, aparece vecino de Puebla de los Ángeles, concertándose con el Obispo Diego de Romano, para hacerle una danza de diecisiete arcos de orden toscano.

Era hermano de Sebastián González, casado con Catalina Hernández ( hija de Fabián de la Torre y de Juana García), quienes marcharon a Nueva España, con sus hijos Francisco González Hernández y Diego González Hernández, el 3 de agosto de 1578.

PIZARRO, Pedro. Carpintero y cantero. Se encontraba en Lima en 1585, cuando presto declaración como testigo en el informe sobre Francisco Becerra, el arquitecto que había intervenido en la construcción de las catedrales de Méjico, Puebla, Lima y Cuzco

SORIA RODRIGO: cantero. Ya se encontraba en lima en 1585, pasó a Indias con el arquitecto trujillano Francisco de Becerra 1573



PLATEROS


GUTIERREZ, Pedro: Maestreo de Platero, en 1618 concierta la obra de una cruz de manga de plata para la iglesia del lugar de Robledollano, y ese mismo año vende una casa de su propiedad al platero Álvaro Rodríguez, sitas en la calle de Tiendas, junto a la morada del también platero Antonio de Tolosa (T.A.P. pp. Joan de Sanctiago Madrigal, 1618, leg. 110, fol 1).
En 1621 decide marchar a India, suscribiendo el 4 de marzo de aquel año dos documentos ante el escribano Juan de Santiago Madrigal, en los que se obliga a poner en Portobelo de las Indias a Ana Rodríguez, mujer de Manuel Silva (T.A.P. Joan de Sanctiago Madrigal, 1621. Leg. 125, fol. 87), y concierta a la vez los servicios de Miguel Rodríguez, vecino de Burdalo, para que le lleva a él y a Gonzalo Ximenez, herrador, hasta Sevilla en dieciocho cabalgaduras, a cuatro reales y cuartillo cada arroba del hato (Ibid., loc. cit., fol. 96). Asimismo el merecer Diego del Saz le encarga el cobro de dineros en Sevilla (T.A.P.: Diego Martín, 1621, s.f., (datado el documento el 7 de marzo de 1621).

HERVAS, Francisco de:Oficial de platero de maconería, la única noticia que tenemos de este artista trujillano emigrado a Indias aparece de su declaración en la pobranza de meritos y servicios medida por Becerra en Lima 1585. En su testimonio a favor del maestro; declara ser natural de la ciudad de Trujillo en Extremadura, en los Reinos de Castilla y de edad de 50 años poco más o menos. Desconocemos la fecha de su partida a Indias v sus trabajos en la ciudad de los reyes, donde se encontraba en 1585



RODRIGUEZ, Antonio: Un solo documento hemos encontrado sobre este platero Trujillano que en 1606 marcho a India: la carta de licencia de su esposa. En efecto el 30 de diciembre de aquel año ante el escribano Juan de Santiago Madrigal, Magdalena Casco, mujer de Antonio Rodríguez, Platero, otorga licencia a su marido para que pase a Perú donde tiene por cierto con el favor de Dios asista a su oficio y gane de comer para que mejor pueda sustentarse (T.A.P. Joan de Sanctiago Madrigal, 1606. Leg. 78, fol. 361). En el mismo día otorga poderes general a su esposa y a su suegro Juan Fernández Tello, Guarnicionero y la carta de Pago de la dote que percibió de este al casar con su hija (T.A.P. Joan de Sanctiago Madrigal, 1606, leg. 78, fol. 361 v. La carta de pago de dote al folio 363).


HERREROS


BECERRA, Pedro: Bautizado en la parroquia de San Martín de Trujillo el 28 de septiembre de 1545, era hijo de Alonso Becerra, y hermano de Francisco y de Pedro Becerra ( 1545. "En veinte y ocho días de septiembre baptice (a) Pedro hijo de Alonso de Bezerra e de su muger fueron padrinos Martín Cañas y Catalina González = (fmdo.)Francisco de bote, clérigo" (Trujillo. Archivo parroquial de San Martín. Libro de Bautismos, 1, fol. 57).
En 1571 hizo postura para la obra del herraje del monasterio de la Concepción Jerónima, en Trujillo, cuya arquitectura corría a cargo de su hermano Francisco, compitiendo con los maestros cerrajeros Salvador González y Santos García (T.A.P. Pedro de Carmona, 1571, leg, 15, fols 559 ss).
Casado con Isabel García, el 15 de febrero de 1572 bautiza a su hija Catalina, de la que fueron padrinos su hermano Francisco y la esposa de este Juana González (Archivo parroquial de San Martín, libro de Bautismo, 2, fol, 20).
Desconocemos la fecha exacta de su partida para Indias, si bien en 1578 se encuentran en América, a juzgar por una carta de poder otorgada por Hernán Gómez y Catalina Blázquez el 16 de octubre de aquel año a favor de Andrés de Illescas para cobrar en Sevilla “... veynte y cinco pesos de Oros común y dos sortijas de oro y quatro perlas pequeñas que enbia de las dichas provincias (de México) para nos Pedro Becerra stante en la dicha ciudad de México ...”(T.A.P.: Pedro de Carmona, 1578. Leg.23, fol. 200v )

Hijo de Alonso Becerra y de Constanza Hernández y hermoso de Francisco y Pedro Becerra, se Bautiza en la parroquial de San Martín el de octubre de 1548.(1548.”En XXVI días del mes de octubre de MDXLVIII baptize a Rodrigo hijo de Alonso Becerra y de su muger, fueron padrinos Marin Vizcaíno y su muger” (Trujillo, Archivo Parroquial de San Martín, libro de bautismo, n|1fol.106).

En su etapa trujillana trabajo al lado de su hermano Francisco, percibiendo en 1572 y 1573 diversas cantidades del ayuntamiento por reparar las herramientas de los canteros que trabajaban en las obras del embalse de loa Albuera y en la portada de la Dehesa de las Yeguas respectivamente.(1573. 22 de junio: “ En este día se mandaron librar a Francisco Becerra e a Rodrigo Becerra, su hermano quatro mill maravedíes de la obra de la portada de las yeguas, conforme al parecer de los señores Pedro Mexía e Melchor Gonzáles” ( T.A.M,., Acuerdos, 1572 doc. 568. publicado en nuestro trabajo El arquitecto Francisco Becerra ... op. cit,. pág. 61)
Fue sellador del hierro de la ciudad hasta 1575 en que los ediles trujillanos declaran “que había pasado a Indias” por lo que nombraron en su lugar al maestro cerrajero Juan de Escobar.( 1575.V.13” En este día el señor Hernando de Orellana regido dixo que el obo mandado por sellador del hierro a Rodrigo Becerra herrero y el suso dicho se a ido a las Yndias; M por tanto que en su lugar hobrava e nonbro a Juan de Escobar cerrajero vecino desta cibdad el qual juro en forma su odicio e de hazer el de ver y dello vo el escribano doy fe / ante mi = (fmdo) Alonso Rodríguez” (T.A.M. Acuerdos, 1569, fo. 187).
Es probable que acompañaran a su hermano Francisco o la siguiera poco después en su viaje a América. De su estancia en Méjico guardamos leves referencias documentales,. En 1578 su suegro Hernán Gómez otorgaba poder especial al arriero Andrés de Illescas para cobrar en la casa de contratación de Sevilla “ cien rreales y un anillo de oro con una piedra blanca y unas quentas de perdones engastados en oro y todo lo demás que pareciere a verme enviado Rodrigo Bezerra mi yerno de las provincias de México...”
En Trujillo permaneció su hijo a Alonso Becerra bajo la tutoría de don Juan Pizarro, arcipreste de la ciudad, que en 1596 otorgaba, en nombre de su pupilo, poder general a procuradores (T.A.P: Cristóbal del Amarilla, 1596. Leg. 55, s.f)


CORONADO, Luis: Miembro de una familia de cerrajeros trujillanos –los Cervigón-Coronado- activos en la ciudad entre los siglos XVI y XVII.
Casado con Juana García, de la que tuvo dos hijas, María y Juana.
En 1610 concierta la obra del herraje de la casa-palacio de don Sancho Pizarro de Aragón, en la plazuela de la Encarnación, que por aquellos años se construía, y cuyas obras estaban a cargo de Miguel Gutiérrez “maestro de arquitectura”.
En 1617 se encontraba ya en “las provincias del Pirú”, habiendo dejado a su esposa e hijas en Trujillo, y a su hermano Juan Cervigón Coronado administrador de sus bienes y hacienda. El 15 de marzo de aquel año varios documentos nos dan noticias de la familia del cerrajero: Diego López de Castro suscribe cartas de pago de varias cantidades procedidas de la venta de la fragua de Luis Coronado, un macho que compró Juan Martín, molinero, y otras deudas sobre unos diezmos que el maestro cerrajero tomó de la villa de la Cumbre (T.A.P: Juan de Santiago Madrigal, 1617. Leg. 105, fols. 62-63.). Muerta su esposa Juana, se encargó del cuidado de las menores Florencio Romero, sastre, quien se comprometió a tenerlas en su casa por tiempo de dos años y durante ellos “las alimentará, vestirá y calzará y dará todo lo necesario y pondrá en buenas costumbres y las traerá bien tratadas...”(1617. III. 15. : “Carta de pago de Maria y Juana hijas de Luis Coronado”
No sabemos cuál fue la ejecutoria artística de Luis Coronado en “las provincias del Pirú”, si bien tenemos noticias de que algunos de los miembros de su familia siguieron sus huellas, y más concretamente su hermana María de Cervigón, que, provistas de las preceptivas licencias para marchar a Indias, se obliga a llevar consigo a siete personas hasta Lima en la flota que partió en la primavera de 1621.

GARCIA, Santos: Es el maestro cerrajero más importante de la ciudad de Trujillo en el siglo XVI, que sirvió al ayuntamiento y ejecuto obras destacadas en el arte del hierro.
En 1571 se hace cargo del herraje del monasterio de la Concepción Jerónima, en competencia con Rodrigo Becerra y Juan de Escobar (T.A.P: Pedro de Carmona, 1571. Leg. 15, fol.559 y ss).
A él se debió la verja de la portada de la Dehesa de las Yeguas, cuya arquitectura se hizo según las trazas dadas por el maestro Francisco Becerra, y que mereció las alabanzas de Ponz en su "Viage de España" con estas líneas: " Las puertas son balaustres de hierro gruesísimos y excelentemente labrados, que podía lucirlo en cualquier entrada de templo o de ciudad" (PONZ, A : Viage de España, Madrid, 1784, tomo VII, pag. 177.)
Sobre su partida a Indias tan solo tenemos una escritura de transacción con Ana de Castro para llevar " en su compañía y a su costa así de mantelotaje como de flete y comida y de todo lo demás desde la ciudad de Sevilla hasta el Reino de México a Bartolomé López hijo de Rodrigo López y de Ana de Castro vecinos desta dicha ciudad en la flota que de próximo partirá de la barra de Santlucar para el dicho Reyno de México y en compañía de las hijas de Arroyo qu'estan en el dicho Reyno de México..." ("transacción entre Santos García y Ana de Castro ". T.A.P: Pedro de Carmona , 1579. Leg. 23, fols. 88 v.-89).La escritura lleva fecha de 24 de mayo de 1579.


JURADO, Juan: Desconocemos la fecha de partida de este herrero trujillano a las Indias. Sabemos de su estancia allá a través de una carta de poder otorgada por el maestro Santos García al arriero Andrés de Illescas para cobrar en Sevilla " dieciocho pesos y seys rreales de plata que Juan Jurado çerrajero estante en México enbio en la flota que vino a la barra de san Lucar para su madre que los he yo de aver para se los remitir a Caçeres..." (T.A.P: Pedro de Carmona, 1578. Leg. fol. 249).




ENSAMBLADORES

VAZQUEZ, Alonso: Escasos datos conocemos de este ensamblador trujillano, que en marzo de 1605 afirma estar "de partida para las provincias del Piru" Patrón de la buena memoria de Leonor de Torres, viuda de Alonso Martín, el 4 de marzo de aquel año otorga carta de poder, para que en caso de que vacare dicha capellanía nombre sustituto Maria de Villacorta; si esta falleciere, use de dicho poder Maria de Trujillo, madre del otorgante, y si esta, a su vez, muriere, pueda transferir el poder a su hermana María de la Rua (T.A.P.: Juan de Sanctiago Madrigal, 1605. Leg. 74, fol. 45v.).
Embarcado en la flota de la primavera de 1605, tan solo conocemos su pretensión de dirigirse, como era habitual en los pasajeros trujillanos de aquellos años, a las provincias del Perú, seguramente a Lima. Ignoramos sus trabajos allá.
Autor:J.A. Ramos Rubio

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