RUIZ DE AVILES, Alonso: Hidalgo. Había marchado al Perú entre los muchos trujillanos que fueron en la expedición organizada en Trujillo con motivos de la visita a su ciudad natal por Francisco Pizarro, a su regreso de Toledo, para la firma de la Capitulaciones con la Reina doña Juana y con su hijo Carlos el 26 de julio de 1529.
Acompañó a Francisco Pizarro a su vuelta a Panamá en 1530 y con él iniciaría la conquista de Perú, en donde ya se encontraba en 1531. Fue prisionero del inca en 1533 y se hallaba, ya liberado, en el Cuzco en 1534. Presenció la prisión del Inca en Cajamarca y estuvo en el rescate, en cuyo reparto le tocaron 135 marxos de plata y 3.330 pesos de oro. Debió regresar a España acompañando a Hernando Pizarro. Atormentado por la idea de que el dinero que se le había entregado en Cajamarca no era legalmente adquirido, se presento al emperador Carlos V y puso a su disposición más de 50.000 pesos de oro, diciéndole que si él como Emperador y Señor del Perú quería darle algo de aquélla cantidad, lo aceptaría, y si no, entendería no era acreedor al mismo. El Emperador aceptó la res Pues el dinero le venia muy bien para su empresas nacionales pero en recompensa le otorgo un juro de 400.000 maravedíes anuales y el señorío de la aldeas de Santa Marta de Magasca, cerca de Trujillo. El trueque fue muy ventajoso, pues el dinero se acaba y las encomiendas solo podían disfrutárselas durante dos generaciones y el juro y el Señorío que le entregaron fueron a perpetuidad. Este personaje fue el que mando construir el palacio de Santa Marta, autorizado por el emperador Carlos V, que seria elevado Marquesado en 1746.
Autor:J.A. Ramos RubioVolver a la página de inicio